Mordheim City of Damned: Un juego de estrategia que ha sabido llevar a la perfección sus orígenes

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El siniestro mundo de Warhammer es un entorno perfecto para recrear a juego de rol táctico, que sorprende por sus amplias opciones estratégicas y la posibilidad de diseñar tu banda de muy diferentes maneras.  Realmente, Mordheim: City of the Damned no es fácil de jugar, pero quienes asuman el desafío encontrarán en él una obra digna de permanecer en el PC durante meses y meses.

Para los enamorados de este universo, os voy a dejar un programa en el cual hablamos sobre el juego de miniaturas de este universo. Aunque no tiene que ver con el juego de estrategia de PC, sí que está íntimamente ligado con este:

Mordhem City of Damned: Un juego más complejo de lo que parece

Mordheim City of the Damned es un juego de estrategia complejo. Se trata, realmente, videojuego tan implacable y cruel con aquellos que cometen errores, que ciertamente nos cuesta entender por qué demonios nos gusta tanto. Pero así es. Estamos encantados con este desafiante juego de rol táctico cuyo nombre no podía ser más premonitorio: la Ciudad de los malditos.

Pocos juegos te harán sentir tan vulnerable a la negra parca como esta obra del estudio independiente Rogue Factor. Un simple desliz o una mala decisión estratégica y el mejor de tus héroes acabará fuera de combate, lo que puede tener funestas consecuencias en una campaña. Y es que, en este juego, cada vez que te sacan de combate es probable que tengas secuelas posteriores.

Ya lo decían recientemente los responsables del prometedor Valkyria: Azure Revolution:

Si en un juego un personaje no puede morir no se transmite ninguna sensación de peligro al jugador”.

Y eso es justo lo que hace Mordheim con su concepto de muerte permanente. Los errores se pagan con sangre, la de tus soldados; y estos a su vez con oro y material de guerra sin el cual será imposible continuar la cruzada. Así que más pronto que tarde acabarás muerto, o ahogado en deudas sin dinero con el que pagar los emolumentos de tus mercenarios, o sin recursos que enviar a aquel que financia tus andanzas; lo que a fin de cuentas supondrá igualmente la derrota. La triste y cruel derrota en un juego que, insistimos, os hará valorar la vida de vuestras tropas como si fuera un tesoro. Y ya solo por ese detalle ya merece la pena esta aventura.

Al igual que el juego de miniaturas de Mordheim, jugaremos combates urbanos a menor escala entre grupos de soldados que lejos de buscar la gloria con la completa aniquilación de los enemigos, que por supuesto, pelearán ante todo por hacerse con los preciados fragmentos de bruja y otros tesoros de índole similar que han sobrevivido a la caída del cometa que arrasó la Ciudad de los Condenados que da nombre al juego. La guerra, por tanto, tiene un enfoque distinto.

Curar las heridas de los soldados será vital para evitar más bajas de las necesarias. Si son mutilados tendrán que “aprender” a luchar de otra forma. No buscamos matar a todos los rivales, aunque lógicamente esta es una de tantas formas de completar con éxito una misión, sino más bien saquear lo máximo posible antes de abandonar el campo de batalla.

Bandas del Mordheim City of Damned

Si lo hacemos bien volveremos a nuestro refugio con los bolsillos llenos y un futuro prometedor, pero si nos enfrascamos en batallas sin ton ni son, lo más probable es que por el camino perdamos a algún soldado sin tan siquiera obtener el oro necesario para pagar el sueldo de las tropas. En este caso guerreros pertenecientes a cuatro facciones: los Mercenarios del Imperio, el Culto de los Poseídos, las Hermanas de Sigmar y los feroces Skavens; en las expansiones sacaron a los cazadores de brujas y los no muertos (muy rotos estos últimos) y cada una de las bandas tiene sus propias unidades de combate y particularidades que las hacen únicas.

El concepto de muerte permanente es duro, especialmente en guerreros experimentados, por eso a veces compensa huir automáticamente antes que sufrir muchas bajas en una batalla.  Aunque, hay en ocasiones que sufrir una herida grave es equivalente a morir, ya que no querrás un luchador que te sube tanto la valoración de la banda medio mutilado (porque es importante para ver como la IA o en línea se te ajustan los enfrentamientos).

Los recursos son limitadísimos, el escenario un laberíntico campo de batalla con montones de trampas y recovecos donde cualquiera podría esconderse para atacar por sorpresa, y los enemigos son además temibles e implacables. Un pequeño error y enseguida te verás rodeado de espadas sedientas de sangre. Razón por la que tanto nos ha gustado este título, que a su modo consigue meterte el miedo en el cuerpo.

Es mucho más importante pensar qué hacer y luego proceder con la acción . Es el mejor consejo que podemos daros antes de enzarzaros en los sesudos combates por turnos que plantea el juego. Y no es para menos. Dependiendo de las tropas bajo vuestro mando, del tipo de armas que lleven encima, de las nuevas habilidades que hayan aprendido, de los enemigos a los que os enfrentéis, e incluso del escenario en el que os encontréis, cada partida puede ser totalmente distinta a la anterior. ¡Y será por opciones! Hay montones de habilidades especiales y conjuros mágicos entre los que elegir; también tácticas de flanqueo, ataques por sorpresa o embates directos.

Mordheim City of the Damned: Primeras partidas

Mordheim es tan “realista” en su acción, que incluso podemos guarecer a nuestros soldados en el interior de edificios para protegerles del ataque de criaturas gigantescas como los ogros o las abominaciones del Caos, que por razones obvias no caben por la puerta. Incluso armas como las lanzas y alabardas funcionarán peor en estos espacios reducidos, lo que denota el grado de complejidad jugable de este título. ¿La pega? Aunque adoramos que sea así de profundo en su acción, habríamos agradecido que Rogue Factor trabajara más la interfaz de usuario y explicara mejor algunas mecánicas de juego, pues las primeras horas pueden tornarse una auténtica pesadilla. Y

Así que sí, es bastante fastidioso sobrevivir a las primeras horas con Mordheim, pero tal es la calidad que atesora este juego de rol táctico, que bien merece la pena el esfuerzo. En especial por ver cómo tu banda prospera. ¿Sois de los que en su momento teníais figuritas de alguno de los ejércitos de Warhammer? Pues esto es prácticamente lo mismo. Son tus soldados, solo tuyos. Porque tú los has equipado con lo mejor que tenías a tu alcance, y tú has hecho que destaquen en unos u otros aspectos de la guerra en base a la elección de sus atributos físicos, especialización en armas y demás. De ahí que duela tanto perderlos en batalla. Que suframos por la muerte de nuestro líder, gran responsable de que nunca baje la moral de la banda suele ser un varapalo bastante fuerte para nuestra campaña.

Conclusiones


Por fortuna hablamos de un videojuego que garantiza horas y horas de puro entretenimiento, ya sea en solitario afrontando las misiones de la campaña o escaramuzas contra la inteligencia artificial, o en las batallas multijugador que también tienen su enjundia. Tal vez no tienen el peso del modo historia, pero son un buen y duro pasatiempo. Y ya que hablamos de tiempo… lo cierto es que no estaría mal que en futuras actualizaciones Mordheim redujera notablemente los tiempos de carga, pues pueden pasar hasta un par de minutos antes de que demos el salto al campo de batalla. Algo que puede resultar desesperante en momentos puntuales de la acción.

También el transcurrir de los turnos puede tornarse algo pesado, ya que si no tenemos a la vista a los enemigos la cámara quedará fija en una nuestras tropas, sin mostrar realmente nada durante el tiempo que se tome la IA entre movimiento y movimiento. Lo que a veces también puede alargarse más de la cuenta.

Y otro de los problemas, es que la campaña es sumamente repetitiva. Esto es a consecuencia de que la forma de escoger misiones es el mismo patrón constantemente, lo único que cambia es el nivel de dificultad de las bandas rivales y poco más. También pasa con las misiones especiales de campaña, que son casi idénticas para todas las facciones, por lo que rejugar la campaña con otra banda se puede hacer aburrido una vez que hayamos disfrutado de las diferentes opciones de unidades que estas tengan.

Aún así, a pesar de estos problemas, este juego es una excelente recreación del juego de estrategia de Mordheim de miniaturas. Muy recomendado para todos los aficionados a este juego de miniaturas.

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