Snikrot: El fantasma verde

Por admin

Snikrot, también llamado Jefe Snikrot y el acechador, es un sádico y hábil orko. Lidera las fuerzas especiales orkas conocida como los Kommandoz del Kráneo Rojo dentro de las junglas ecuatoriales del Mundo Colmena Imperial Armaggedon. Los infames cazadores de orkos del Astra Militarum de allí, únicamente temen a un orko: Y ese es, Snikrot.

En las oscuras noches de las humeantes junglas ecuatoriales, entre los subcontinentes de Armageddon Prime y Armageddon  Secundus, los canosos veteranos de la Guardia Imperial susurran historias sobre el Jefe Snikrot. Hablan de un asesino que se desliza por la selva como un fantasma, que puede atravesar las espesas arboledas sin que se mueva una sola hoja. Hablan de un cazador salvaje que vive para la matanza, cuyos ojos emiten un brillo de pura malicia. Por último, hablan de sus víctimas, que mueren desangradas con los ojos arrancados y el cuero cabelludo arrancado del cráneo.

Snikrot y sus Kommandoz del Kráneo Rojo se han convertido en una pesadilla para el mundo de Armageddon, atacando desde las sombras una y otra vez siempre donde los defensores menos lo esperan. Snikrot ha jurado que, aunque el poderoso Señor de la Guerra Ghazghkull Thraka haya renunciado a conquistar Armageddon, él nunca lo hará.

Historia de Snikrot

Snikrot, el fantasma verde

En las oscuras noches de las junglas ecuatoriales de Armageddon, los humanos hablan de un asesino orko que se mueve por las junglas como un espectro, que puede atravesar las espesas arboledas sin tocar a una sola hoja. Hablan de un salvaje que vive para la venganza sangrienta y cuyos ojos arden con la luz de la malicia pura. Hablan de sus víctimas, a las que deja morir con los ojos apagados y el cuero cabelludo cortado de la cabeza.

Snikrot era originalmente el Jefe Kommando del Jefe de Guerra Killzkar, actuando como su asesino y verdugo personal. Cuando las fuerzas de Killzkar asediaron y conquistaron el planeta minero de Dulma’lin, Snikrot dirigió una serie de emboscadas contra una pequeña fuerza de combatientes de Catachan.

Estos estaban encargados de sabotear las defensas de los humanos, llegando a enfrentarse a su líder, el coronel «Mano de Hierro» Straken. Ambos se enzarzaron en un feroz duelo, en el que Sknikrot acabó siendo derrotado. Tras ser gravemente herido y caer en picado desde un edificio, se pensó que el kommando había muerto.

Snikrot, sin embargo, sobrevivió, utilizando sus talentos letales para colocarse entre los soldados más valiosos del poderoso Ghazghkull Thraka. Su tribu de orkos fue de las primeras en navegar por las profundidades verdes de Armagedón.

El mar de verde infernal era inmenso y los kommandos de Snikrot pronto se separaron de la tribu principal. Al desviarse hacia la Base Cerebrus, la mayor parte de la tribu cayó en manos de los especialistas en guerra de la selva de la Guardia Imperial estacionados en el corazón de la selva ecuatorial. Snikrot ordenó a sus chikoz que se retiraran, prometiendo conquistar el mortífero entorno antes de enfrentarse a los defensores de la Humanidad.

Snikrot aprendió bien la lección y se empeñó en librar una guerra de guerrillas en el corazón de la selva, despojándose de su equipo al mínimo para que su piel verde le sirviera de camuflaje natural. Él y sus kommandoz se convirtieron en uno con la omnipresente vegetación, sus duras pieles y su fuerte metabolismo les proporcionaron una resistencia natural a las defensas, a menudo tóxicas, del terreno de la jungla.

Snikrot y sus orkos refinaron sus ya excelentes habilidades de sigilo y sabotaje hasta que fueron capaces de colarse en un cuartel del Astra Militarum y matar a los humanos mientras dormían. Este acontecimiento marcó el inicio de una campaña de terror de guerrilla y guerra psicológica que ha asolado a los defensores imperiales de Armageddon desde entonces.

El fantasma que nunca se rinde

Uno de los zoldadoz de Snikrot

Los Kommandoz Kráneo Rojo de Snikrot, son llamados así por la costumbre de estos orkos de arrancar el cuero cabelludo a sus víctimas y esparcir la sangre aún caliente sobre sus propias cabezas. Estos aguerridos soldados seguían sueltos en las junglas de Armaggedon cuando Ghazghkull, llegó con un WAAAGH! orko aún más grande. Esto, desencadenó una de las batallas más cruentas de los últimos años en toda la galaxia.

Para entonces, la leyenda de Snikrot se había extendido a las ciudades colmena más lejanas de ese mundo industrial. A lo largo de Armaggedon , en la luz mortecina de las colmenas, las madres asustan a sus hijos para que les obedezcan con historias sobre el acechador pielverde Snikrot. Cada una de las truculentas historias tiene una base real sobre los salvajes combates librados en ese mundo.

Hasta el día de hoy, Snikrot es uno de los orkos más temidos por la humanidad. Incluso, los cazadores orkos de la Legión de Acero, rezan al Dios-Emperador para que no sean sus cabezas las que sientan el golpe mortal y silencioso de las cuchillas de Snikrot.

Para finalizar, os dejamos el vídeo del trasfondo de Snikrot, el komando orko:

También te puede interesar

Dejar un comentario